Historia de la azúcar en la gastronomía

El azúcar es un producto natural que está profundamente unido a la gastronomía.  Si nos remontamos al Renacimiento, comprobaremos como los grandes reposteros ya empezaron a utilizarlo, haciendo de éste su mejor aliado en la confección de toda clase de dulces.

 

azucar-postre

 

Entre el siglo XV y XVI, la repostería se convierte en una de las expresiones artísticas más destacadas, y el azúcar pasa a ser el producto predominante en las recetas, dando comienzo a una nueva era en el mundo de la repostería, donde la miel queda relegada a un segundo plano.

Sin embargo, aunque no dejan de surgir exquisiteces de todo tipo, durante el siglo XVIII todavía siguen siendo, debido al elevado precio del azúcar, privilegio de unos pocos.

Tras la revolución industrial, el precio de este ingrediente estrella se populariza y la repostería se convierte en un placer al alcance de todos.

A mitad del siglo XX, el arte de la repostería se convierte en uno de los negocios más comunes en Francia y los especialistas empiezan a reportar su “know how” al resto de Europa.

Mientras tanto en España, no es hasta el siglo XV, al descubrir la habilidad de los árabes en la elaboración de la repostería, cuando los cristianos deciden incorporar también el azúcar en sus recetas.

En el siglo XVII se extiende el uso del mismo tanto en la elaboración de dulces (confituras, barquillos, etc.) como en la de ciertas salsas, dejando atrás el uso del picante.

Y es en este mismo siglo cuando surgen productos tan conocidos como el chocolate, que al crear tanto furor entre reyes, pasa a expandirse por toda Europa.

Cabe señalar, que el azúcar juega un papel importante en la elaboración de muchos de los dulces de nuestro país, los cuales en su mayoría están ligados a fiestas religiosas. Productos como los turrones o polvorones durante la Navidad o torrijas y buñuelos de viento en Semana Santa, serían un claro ejemplo de ello. Y lo más curioso, es que la producción de gran parte de los dulces que conocemos, provienen de algunos conventos y monasterios que desde la Edad Media han ido pasando las recetas entre sus habitantes.

Por tanto, el azúcar es sinónimo de tradición. Pues ya se trate de azúcar blanco, de moreno o glaseado, no deja de ser un producto de gran solera, que ha conseguido instituirse como uno de los ingredientes protagonistas en la historia de la gastronomía.

Fuente: Beevoz

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