Sobre el cierre de la frontera y el odio sembrado

MADURO COLOMBIANOLo más grave del tema de la frontera es que empieza a verse un odio (sembrado por el Gobierno) entre venezolanos y colombianos que hasta antes de ayer no existía. Es mas antes de ayer el enemigo era Guayana se acuerdan?

Hay delincuentes en la frontera tanto colombianos como venezolanos. Su nacionalidad es la delincuencia y nada identifica a ninguno de los países. Lo que es mas, todo lo que pasaba en la frontera pasaba ante los ojos complacientes de ambos gobiernos.

Es un crimen generar odio entre pueblos hermanos con fines político electorales.

Querer echarle la culpa a los colombianos del desastre que hay en el país es intentar desviar nuevamente la atención y  que pagen los mas pendejos.

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El único responsable de los problemas del país, es Maduro y su combo. No perdamos el foco, ni nos dejemos cegar con odios sembrados. La crisis de Venezuela no se acaba mi con cierre de fronteras, ni con shows de liberación del pueblo. Se acaba con asumir la responsabilidad de saber o no si se tiene la capacidad y la voluntad de luchar por el país y no por una ideología. Y no perder el tiempo luchando en  contra de un enemigo externo, cuando el principal enemigo lo tenemos en casa.

El ejemplo de Bailey Matthews y Venezuela

Bailey Matthews es un niño con parálisis cerebral que completó un triatlón. Si, leíste bien… un triatlón.

En el video que se hizo viral en las redes sociales, se ve al pequeño llegando a la meta y  emocionado suelta la andadera que le ayuda a caminar y sale corriendo. Se cae y la gente no deja de aplaudir, se levanta y cae por segunda vez. Se vuelve a levantar y cruza la meta. Un momento realmente inspirador.

Venezuela es un país que también corre un triatlón desde hace 16 años. La diferencia es que pareciera que nos caímos, y nos ha costado un mundo levantarnos. Estamos en el suelo quejándonos de todo lo que nos rodea, echándole la culpa a la piedra que nos tropezó, pensando que otro atleta nos metió una zancadilla, y analizando de mil maneras la forma de levantarnos pero allí seguimos, lamentándonos en el piso.

Después de tantos años de tragedia y hoy sumergidos en lo que es quizá la peor crisis de la historia de Venezuela, veo con tristeza como la lucha de poderes en “líderes” de oposición, nos aleja del camino de lo que pudiese ser una oportunidad de oro para lograr los cambios tan necesarios para salir del  foso en donde permanecemos.

Se perdió la visión de salvar al país, por encima de los intereses personales de cada quien, en contraste con el fin último del gobierno que es mantener el poder, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Enfocados están ellos, como un bloque inquebrantable, mientras que en la oposición los líderes se parecen más a un capítulo de los tres chiflados.

Lo que nos falta a todos los venezolanos y especialmente a los que liderizan el cambio, es ese deseo inconmensurable de llegar a la meta. Nos falta  ese empuje que tiene Bailey de caer  99 veces y levantarse 100. Necesitamos sobre todo, entender que la meta es rescatar al país, y que eso se logra solo con el beneplácito de un pueblo que clama por liderazgos genuinos, con intenciones basadas en el bien de todos y no de unos pocos.

Si en el camino de este largo y duro triatlón de 16 años no hemos aprendido las lecciones necesarias, no cruzaremos la meta. Si por el contrario, logramos entender que el rescate del  país es nuestro objetivo principal, nos caeremos mil veces pero más temprano que tarde, romperemos la cinta de la llegada, cruzando por las razones correctas, la línea que nos conduce a un mejor país. Así como nos mostró Bailey.

La casa grande por Leonardo Padrón

Tiempo de tormenta. Turno de decisiones. Clima de borrasca y viento. Luz difícil.

Desde hace meses no dejo de recibir invitaciones a charlas, conversatorios y tertulias que gravitan alrededor del mismo tema: las razones para seguir apostando por el país, para quedarse y lidiar, para no irnos en desbandada. No es un tema fácil. Es complejo por inédito, por extraño a nuestro hábito, por subjetivo y personal. Es un tema espinoso por el espinoso país que hoy vivimos. Por el caos que nos rodea. Por la violencia de la marea que golpea nuestras certidumbres y ataduras.

Ahora bien, ocurre que habitualmente uno no anda explicando las razones que tiene para no irse de su casa. Uno, simplemente, está, permanece, hace hogar en ella. Construye familia. Teje su día a día. Come allí, duerme en ella, la pasea descalzo, se demora en sus ventanas, erige su biblioteca, pone su música, domestica su almohada, conoce sus ruidos y caprichos. Es el lugar donde pugnas con tus gripes, tus despechos o tus resacas. El espacio donde ocurren tus epifanías y descalabros. Donde más has celebrado la navidad, los pequeños triunfos y cada nuevo centímetro de altura de tus hijos.

Mi casa, si me pongo específico, limita al norte con la fiesta que es el Caribe, al sur con la selva fantástica de Brasil, al oeste con kilómetros de vallenato, cumbia y hermandad y al este con la vastedad del Atlántico y ese litigio histórico, otra vez de moda, que es Guyana. Mi casa tiene el techo azul casi todo el año. Mi casa es un clima de mangas cortas y risa fácil. Mi casa tiene un catálogo de playas irrepetibles. Y si la camino a fondo me topo con la belleza de sus abismos de agua, con la neblina a caballo de sus páramos, con sus árboles redondos, con su sol de tamarindo y papelón. Mi casa tiene 30 millones de habitantes. Tiene un océano de mujeres hermosas, nocturnas y sensuales. Mi casa es una geografía vehemente y delirante. La han llamado Tierra de Gracia, Pequeña Venecia, Norte del Sur, El Dorado, Crisol de Razas, Paraíso Perdido. En mi casa se baila en todas las esquinas, se toma cerveza sin piedad, se coleccionan abrazos, se hace el amor en cada vestíbulo, y se hace el humor hasta el amanecer. Sigue leyendo

DISOCIACIÓN PSICÓTICA Por: Edgar E. Quintero

La “Disociación Psicótica” es el resultado de un proceso sistemático de manipulación mental a través de la implantación de códigos psicológicos por medio de imágenes y mensajes audiovisuales planificadamente dirigidos al consciente y al subconsciente de los individuos con el objetivo de establecer determinados modelos y esquemas de comportamiento y entendimiento que generalmente crean una realidad distorsionada distinta a la realmente existente la cual se adapta a los objetivos del ente disociador. El individuo disociado pierde paulatinamente su capacidad de definir el límite entre lo verdadero y lo falso, se le hace dificultoso analizar e interpretar razonable y objetivamente sus necesidades, los hechos y los fenómenos sociales, políticos y económicos fuera de los conceptos y patrones que le han sido implantados a través de campañas informativas, publicidad y mensajes difundidos principalmente por los medios de comunicación masiva como prensa, televisión, radio, cine, Internet, etc.

Este proceso persigue la alteración, la confusión y la deformación de la conciencia social y/o particular del individuo, interviniendo su sistema de valores y creencias para fijar determinados conceptos y patrones de comportamiento con fines ideológicos, políticos o comerciales separando al individuo de la verdadera realidad circundante y anulando parcial o totalmente su libre albedrío para hacerlo vulnerable y dependiente de una idea, un producto o de una entidad política, económica o religiosa.

El ente disociador utiliza principalmente el arsenal mediático como instrumento para imponer y justificar sus objetivos de una manera sutil pero muy eficaz, creando conceptos y necesidades ficticias, colocando en la mente de los individuos formas y maneras de pensar y actuar en la mayoría de los casos distintas a la cultura e idiosincrasia de las víctimas y paradójicamente usando sus valores culturales propios para implantar conceptos y modelos de vida distintos.

Esta inconformidad mental hace que el individuo pierda la posibilidad de reconocer su disociación y cuando la realidad verdadera o por él negada se impone puede llegar a extremos de angustias, frustraciones, resentimientos y odios que pueden ser el preludio de episodios de violencia dirigidos hacia su entorno contrario y hacia todo aquello que represente lo opuesto a su realidad mediáticamente creada. El individuo disociado niega todo lo que pueda ser distinto a su escala de aceptación y comprensión, aun ante una realidad contundente y a la vista siempre buscara alternativas y argumentos fuera de lógica y hasta irracionales para reafirmar la negación de esta realidad. Igualmente buscara aceptación e identificación de principios con la fuente que ocasiona su disociación y grupos afines, con lo que de manera inconsciente reforzará aún más el problema de confusión y deformación de su conciencia.

El negocio de la escasez en Margarita

Por Luis Villasmil

Se me daño la batería del  carro. Lo que en cualquier parte del mundo es una situación normal, aquí en Venezuela es una tragedia de proporciones épicas. Y en Margarita es peor.

Los que hacemos vida en la Isla desde hace algún tiempo, ya sabemos que por su condición de insularidad la escasez siempre ha sido un problema, principalmente por depender del transporte marítimo. Además, ahora todo se complica con la situación de país, escasez generalizada, erradas políticas económicas, falta de divisas, abuso por parte de los comerciantes, guerra económica, etc.

El hecho es que que en Margarita es un víacrucis conseguir desde un paquete de pañales hasta una repuesto para el carro. Ha proliferado el negocio de los revendedores o “bachaqueros”, que venden lo que necesites pero con márgenes de ganancias de 1000% y más. Ya no son gente del pueblo haciendo colas, ahora son mafias de  comerciantes  y distribuidores que se lucran de este negocio que da mas plata que la droga según algunos analistas.

La escasez se ha vuelto un gran negocio en Margarita, e impunemente y a la vista de todos, los bachaqueros hacen de las suyas.   Sigue leyendo

Tocaremos fondo…

Por Luis Villasmil

Venezuela vive en estos momentos lo que es quizá, la peor crisis de su historia contemporánea. Nos hemos encargado junto a un gobierno nefasto y una oposición genuflexa de destruir con acción y omisión, nuestra hermosa y noble patria.

Estamos pasando por un momento vergonzoso. Cada día nos sorprendemos  al punto de estupefacción con noticias tras noticias de negatividad, abusos, despilfarro, corrupción, violación a los derechos humanos y pare usted de contar. Me atrevo a decir que no hay un sector en la sociedad venezolana que en este momento no se encuentre sumergido en una profunda crisis.

Prolifera el mal, como si en Venezuela hubieran soltado al mismísimo diablo, como en el vals de Heraclio Fernandez.

Existe una intensa descomposición social, económica, de valores, principios, cultural, de nacionalismo y de patriotismo, pero ya esto lo sabemos todos.

Y tocaremos fondo…

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